Mercedes Hanabergh escribe para El Tiempo de Bogotá
Noviembre de 1989
¿Qué es lo que verdaderamente nos atemoriza del terrible accidente (atentado?) del vuelo 203 de Avianca? Para mí el tener que afrontar la posibilidad de la muerte. ¡Cuánto se ha escrito sobre este tema!
Existen innumerables libros... la muerte no es problema. La dificultad radica en vivir con ella. Ésta tal vez sea la mas grande incertidumbre del sér humano. A diario leo artículos y oigo discusiones todas de "fuentes fidedignas", sobre lo ocurrido en el desastroso vuelo. Para mí solo cuenta que murieron 110 personas y que a éstas las sobrevivieron miles quienes, estoy segura, no saben cómo seguir.
Me preguntaba, cómo se vive con la muerte, cuando al llegar a mi casa recibí una llamada que me comunicaba el fallecimiento en Copenague de mi amigo Jorge Holguín Uribe. Permanecí paralizada mientras que en mi mente fluían imágenes lejanas de risas, bailes y momentos compartidos en el calor de la vida.
"La muerte es un hielo que congela todo significado" pensé, mientras después de una larga noche en vela releía algunas de las obras de Jorge, Giorgio, Futbol en las nubes, Mariela de los espejos y las últimas, Madreselva y Danzas Privadas.
Murió Jorge a los 36 años, un escritor, un matemático, un actor, pero ante todo alguien a quien yo quería. ¡No hay derecho! ¿De dónde entonces arrancamos de nuevo? ¿con qué fuerzas? Ojalá alguien me diera una respuesta, pero pensándolo bien, mejor que no se den el trabajo, ninguna me serviría.
De todas maneras tengo que seguir viviendo.