Carta en la muerte de Jorge Holguín por Maria Clara Piedrahita de Velásquez
Bogotá, noviembre de 1989
Cómo quisiera poder expresar la cantidad de sentimientos que se han generado en mí a raíz de la perdida de Jorge Holguín. Siento que personas como él son inmortales.
Era alguien tan absolutamente lleno de vida que era imposible pasar a su lado sin sentir algo, una huella imborrable de su genio se trasmitía para permanecer con nosotros.
He recordado y releído varias veces un artículo de Raymond Duncan que Jorge cita en su libro "Danzas Privadas": "Sabemos que todo lo que está en la tierra está en movimiento, nada está realmente muerto, la muerte no existe, es movimiento, su manifestación es la expresión del movimiento en la materia física."
He leído varias veces esas frases y cada vez que lo hago me siento mas cerca del amigo ausente, en una galaxia desconocida, con los pies livianos bailando una danza a la primavera.
Para mi Jorge Holguín estará siempre en la fuerza que contradice la gravedad y me permitirá expresar mis sentimientos y sensaciones con libertad infinita.
La doctora María Clara Piedrahita fue compañera de estudios de Jorge Holguín en Vancouver, Canadá.