LA DANZA DE LA MUERTE.


Su relación con las religiones primtivas y con la Cristiandad temprana.


Por Jorge Holguín U.


Para la Profesora Iris Garland. Curso: Historia de la Danza.

Facultad: Artes de la Representación

Universidad Simon Fraser, Vancouver, B.C. Canada. 1980



1. Los griegos y los roma
nos adoraron el cuerpo humano.


Ellos se deleitaron con su fuerza y con la bella coordinación de los músculos. Eran escépticos acerca de la posibilidad de una vida futura, se interesaron por esta vida y consideraron la muerte como una desagradable pero inevitable necesidad.

Los primeros cristianos en su rechazo a todas las actividades paganas, se fueron al otro extremo, despreciaron la existencia terrenal y estuvieron siempre ocupados preparándose a sí mismos para su viaje al... cementerio.

Los romanos y los griegos habían aprendido a comer y beber bien y a gozar de todas las cosas buenas de esta tierra.

Los cristianos por su parte vivían a una dieta de agua bendita y... verduras y consideraban las más agradables actividades como tentaciones del Príncipe de las Tinieblas.

La vida diaria era dura en aquellas épocas, el más leve desliz de la lengua (o de cualquier otra parte del cuerpo) lo inscribía a usted en la lista de los destinados al Infierno.


 

2. La muerte en la edad media.


El principio de la época medioeval ha sido muchas veces llamado la Edad Oscura, y los historiadores nos la hacen ver como una época aburrida. Sin embargo las personas medioevales disponían de interesantes maneras de morir:

Los “sitios” eran un pasatiempo favorito en esa época y eran usualmente seguidos de masacres o torturas diversas.

La comida se dañaba muy fácilmente y era frecuente causa de muerte. Un peligro aún más real que el de los venenos guardados en un anillo o en el aderezo preparado para la ensalada.

Las Cruzadas eliminaron gran parte del problema tanto en los cristianos como en los musulmanes, pues ambas religiones prometían eterna salvación a aquellos que murieran peleando por su fe.

Cualquiera puede creer que los que murieron en la primera cruzada tomaron el lugar de los ángeles caídos…

Y finalmente las plagas, la vejez, los clavos oxidados, los torneos, las piedras que caían de las torres de los castillos, las largas faldas atrapadas en los escalones, los cuartos de coser con corrientes de aire, las espadas de los caballeros enredándose en los matorrales, las inundaciones y las enfermedades del hígado, son solamente algunas de las maneras que se ingeniaban para morir en esos días.


 

3. El arte de morir.


Puesto que la muerte era muy fácil de conseguir, y había poco que hacer contra ella, se puso de moda: Posiblemente fue el “arte de la representación” por excelencia. Pensemos no más en las contorsiones de despedida producidas por la Plaga Negra, el apilamiento de cabezas y brazos  que quedaba en una ciudad después de un sitio. O el excitante momento en que el pelo de una bruja cogía fuego. Todo esto era obviamente más elaborado que la bomba atómica de hoy.


Si uno tenía el privilegio de morir calmadamente en casa, había unas reglas de etiqueta que tenían que ser seguidas:

Uno esperaba la muerta yaciendo. Esta posición ritual había sido estipulada por la liturgia del siglo XIII. El hombre moribundo debe yacer en su espalda de manera que su cara esté mirando hacia el cielo.


los judíos de acuerdo con el Viejo Testamento se volteaban hacia la pared para morir.

La cámara del muriente se convertía en algo como una plaza pública a la que se entraba libremente. Era esencial que la familia, amigos y vecinos estuvieran presentes. Los niños también eran conducidos al lugar.


 

4. La Danza de la Muerte.


Cadáveres, calaveras y esqueletos eran extravagantemente populares. Los artistas sacaban ventaja de esta moda.

Pintada, esculpida, escrita y dramáticamente representada, la Danza de la Muerte estaba en todas partes.


Aldous Huxley escribió: “…..hacia el siglo XV un artista con atracción por los motivos de la muerte era tan popular como lo es hoy día uno que tenga atractivo por lo sexual…”

Parece que la Danza de la Muerte pudo originarse en un poema del siglo XIII: “Le dit des trois morts et trois vifs”, en el cuál tres jóvenes cazadores caen súbitamente sobre los tres cadáveres de ellos mismos.


Aunque la Danza de la Muerte era más que todo un concepto literario y visual, hubo unas representaciones teatrales que todavía se conservan. Una fue presentada en París en 1422 y antes en Brujas en 1349, hombres vestidos como esqueletos danzaban con figuras que representaban varias escalas sociales. El Baile de la Muerte se representaba en Cataluña todavía en 1930. En México continúa en la celebración del Día de los Muertos.


 

5. Muerte, danza y misticismo cristiano.


Las pinturas siempre muestran la Danza de la Muerte con ésta con una lanza en línea y frecuentemente es la misma Muerte la que danza y salta; a veces los vivos toman parte sugiriendo que ellos bailan hacia su propia muerte. Morir es bailar. Uno muere bailando. Esto se une a la idea cristiana de un ejército de ángeles que cantando y bailando conducen las almas de los muertos al Padre que está en el cielo.

De acuerdo a los místicos medioevales Cristo baila ante el alma que ha sido liberada del cuerpo, y según el místico Henrik Suso, Cristo es el conductor de la danza de los benditos que llegan al cielo.


Pero el diablo también baila, el imita a Cristo y a los bendecidos. Henrik Suso pensó que el diablo conducía sus seguidores a bailar. Y se creía que los condenados  bailaban en el Infierno de la misma manera que los benditos danzaban en el cielo.  

Y que de uno en uno  cuando el sonido de las trompetas de los ángeles despertara a los muertos, este despertar sería una danza, los cuerpos resucitados bailarían en una fila perfecta y alcanzarían el cielo. Mientra que otros desgraciados talvez en staccato, rodarían al infierno. 


Los místicos de la Edad Media parecen tener una clara asociación entre la muerte y la danza. Hay danza para llegar al cielo (o al infierno) danza al llegar, con Cristo y Satán como maestros. Danza después de la resurrección (una superproducción que haría ver el famoso “Cascanueces” como un baile de huérfanos).


 

6. Relacionándose con la muerte.


J. Frazer en “El Hombre, Dios y la Inmortalidad” señala el gran papel que jugó la magia en la historia del hombre primitivo. En las danzas de la muerte encontramos una forma de sobreponerse al miedo a la muerte, acercándose a ella.


El hombre de la Edad Media racionaliza la muerte, quiere hacerla una cosa de todos los días, la pinta, la escribe, la lee, baila con ella, se viste como ella… al volverla una experiencia familiar ya no se la teme. 


Los buenos cristianos pensaban que irían al cielo y como los otros temieran el Infierno, en el siglo XII San Bernardo declaró que el purgatorio existía, dándoles así una esperanza a los “más o menos”.


 

7. La Inmortalidad.


En un cierto momento de la evolución intelectual y social el hombre creyó ser inmortal y miró la muerte como un evento antinatural causado por brujería. Los melanesios reconocían 3 distintas causas de la muerte, brujería, hechicería y espíritus o fantasmas. Así que si se podían evitar las 3 cosas se podía ser inmortal. La muerte tomaría sólo a aquellos desgraciados  que estuvieran en el lugar equivocado en el momento equivocado.


El hombre primitivo trató de apaciguar los fantasmas y los espíritus bien por medio de las oraciones o de los sacrificios. El hombre medioeval  hizo lo mismo pero además apeló a la persuasión, al elogio y al soborno  en sus negociaciones con la muerte.

En la tradición judía la muerte de un individuo era atribuida a Yahvé. Yahvé podía ejercer libremente su juicio respecto a la terminación de la vida. Era también aceptado que Él podía infligir la muerte como un castigo divino por lo que se llamara pecado. Se pone como ejemplo a Sodoma y Gomorra.


Si Yahvé quería podía proporcionar la Vida Eterna. Yahvé a veces enviaba el Ángel de la Muerte, por ejemplo se lo envió a Abraham. Este ángel usaba diferentes vestiduras y la gente a veces se confundía. Abraham se hizo el tonto y el que no entendía, lo ignoró diciendo que no sabía que hacía ese chistoso Ángel en su sala. La muerte le mostró a Abraham las diferentes formas que ella/él podía tomar, pero Abraham siguió actuando como tonto. Finalmente la Muerte le dio orden de besarle la mano y Abraham lo hizo…

 

A través de esta historia encontramos diferentes maneras de relacionarnos con la muerte o de evitarla.  Las mismas estructuras vuelven de tiempo en tiempo, en disfraces distintos; vitaminas, drogas, marchas de la paz, pero todo lleva  LA CESACIÓN DE LA VIDA siempre a su más alto, estético e interesante estadio.




Apéndice

Libros consultados:


BOASE,T. Death in the Middle Ages: mortality, judgment and remembrance. Pg 42


ARIES, J. Western Attitudes towards Death from the Middle Ages to the Present. Johns Hopkins University press, 1974, pg 8


HUXLEY, A. Beyond the Mexique Bay. Chatto and Windus 1934. Pg 60.


BACKMAN, E. Religious Dance in the Christian Church and in Popular Medicine. Greenwood Press, 1977. pg 151- 153


BRINTON, D. Religions of Primitive Peoples. Negro University Press 1969. pg 207


WHYTE, F. The Dance of Death in Spain and Catalonia. Arnos Press, 1977 pg 46


FRAZER, J. Man, God and Inmortality: Thoughts on human process. Dawsons of Pall Mall, 1968. pg. 351