CARTA A DIOS
EN LA MUERTE DE MI HIJO JORGE HOLGUÍN URIBE
Dios: Te llevaste a mi niño, nuestro niño, el hijo de mi marido y mío, el hermano de su hermana, el amigo de sus amigos, el compañero de su amiga, el cuñado, el nieto, el tío, el sobrino; el profesor, el bailarín, el teatrero, el escritor, el dibujante...
Te hacía falta quién te llenara el cielo de cuadros coloridos, quién te escribiera cuentos y te los leyera, quién bailara y actuara para ti.
Quién te divirtiera con su ingenio, con su risa. Quién te ordenara y te decorara el cielo, quién hiciera las fiestas de bienvenida para todos los nuevos inquilinos.
Quién se encargara de los libros, las velas, la música, los postres, y de mover la luna!
Quién diseñara lo que aún no se había inventado. Quién llenara ese vacío de santa monotonía, y acaso de falta de novedad que a lo mejor se respira por allá.
Jorge llegó con Pafi, su osito de felpa, a barrer las nubes y a poner las estrellas en su sitio. A sacudir la lluvia, a formar copos de nieve. Y a hacer que el sol brillara más claro con su propia transparencia.
Jorge llegó con su verdad, según tu voluntad. A conversar contigo. A oírte... y a que lo oyeras.
Una vez él había escrito su "Oración a Diosesito", tu debes conocerla. Él te llamaba así, y escribía en su Diario: "Yo sabía que tenía que darle el regalo de mis danzas a la gente y a Diosesito".
He oído que mucha gente te da gracias a ti Dios por una cosa, otra y la de mas allá, pero esta vez toca que Tú, Dios, me las des a mí, o nuestra cuenta sigue pendiente.